La formación actuará el 25 de agosto en el Castell de Bellver, donde presentará su último disco, Destroy
Sterlin es rock & roll sin contemplaciones. Hace tres años, cinco enamorados de la música decidieron unirse para sacar partido a una serie de canciones que Steve Withers, el guitarrista, tenía guardadas en un cajón. Dos discos después y numerosos conciertos por el país, la formación presentará los temas de su último trabajo disográfico, Destroy (Subterfuge, 2007), el próximo 25 de agosto en el Castell de Bellver de Palma.
-En Bellver ofrecerán su primera actuación en formato acústico.
-Antes habíamos tocado en acústico, pero no todo el grupo. Para nosotros, el concierto será muy especial por el lugar. Estamos trabajando para adaptar las canciones, con un piano de cola, guitarras eléctricas sin distorsión e instrumentos de percusión en vez de la batería. También queremos intentar introducir algún instrumento de cuerda.
-¿Está siendo difícil adaptar los temas?
-No, nuestras canciones siempre se han apoyado en guitarras acústicas, no nos está costando encontrar los matices para que todos tengamos nuestro lugar. Suena bien, más rítmico, estamos más a gusto. Actuar en el Castell de Bellver es un auténtico lujo, además de difícil porque nos tensiona. Se trata de un sitio emblemático y especial, no sabemos si estaremos al nivel. Presentaremos aquellos temas que funcionan en formato acústico. En un directo eléctrico, dejas de lado las canciones más tranquilas porque necesitas efectividad. En Bellver, las canciones que no solemos interpretar estarán presentes. Esto no quiere decir que la actuación no tenga ritmo, un concierto en acústico no significa un concierto tranquilo.
-Presentarán Destroy, un disco grabado entre los actuales seis miembros de Sterlin.
-Es un álbum más de Sterlin. Siempre hemos sido Sterlin, pero nuestro primer trabajo se grabó con los temas que tenía Steve Withers guardados en un cajón y que creíamos que tenían que darse a conocer. Destroy es un disco más de todos. Estamos demostrando que somos un grupo, que sabemos quiénes somos.
-¿Cómo ha ido el proceso creativo? ¿Cómo se ha ideado el álbum entre los seis?
-Ha sido un trabajo muy tranquilo realizado entre todos. Teníamos un contrato y sabíamos que teníamos que sacar un segundo disco, pero nadie nos ha presionado. Además, nos interesa que nuestro público no se olvide de nosotros. Destroy es el reflejo de cómo es Sterlin.
-Sí es mas guerrero y, también, romántico.
-Sí. Los que conformamos Sterlin somos bastante rockeros. La base es ésta y cualquier situación que surja será rockera. Somos más agresivos porque vivimos una época complicada. Hablamos de las cosas que suceden y que nos motivan. El mundo es un caos, un lugar repleto de desastres. Nosotros explicamos esto y nos preguntamos si se puede cambiar. Hay que decirlo y hacerlo, todos tenemos que aportar nuestro grano de arena. Hay que criticar la sociedad actual.
-Tras tres años, Sterlin ha encontrado su camino. ¿Se sienten afortunados? ¿Su fórmula radica en llevarse bien y entenderse, como les pasa a ustedes?
-No existe una fórmula para que las cosas funcionen. Tú escoges a tu pareja, pero un grupo son una serie de personas diferentes que se juntan para hacer música. La convivencia es difícil, aunque nosotros nos llevamos bien. Nos sentimos realizados como personas. Para nosotros, la música es una herramienta que nos permite liberarnos. Nos apasiona, nos desahoga, es nuestra terapia.
-¿Qué papel juega Mallorca en sus canciones?
-Nos inspira lo que nos rodea y, por lo tanto, Mallorca. La Isla nos convierte en quienes somos, nunca nos hemos planteado abandonarla. La insularidad es un obstáculo, pero no existe nada mejor que estar en Mallorca para inspirarte.
-A pesar de todo, la música vive un momento extraño.
-Sí. En España nunca ha existido una tradición musical al nivel de otros países. Es muy volátil y se basa demasiado en la industria y no en la gente. La industria tal y como la conocemos debería cambiar, y pronto. Las decisiones deberían tomarse sin tantos intermediarios que controlaran tu trabajo. Estamos volviendo atrás en vez de ir hacia delante.