Noviembre es un mes de transición. El frío empieza a ser una constante, pero no es tan crudo como el que se padece en Diciembre o Enero. Mallorca empieza a recuperar la normalidad tras los meses de efervescencia turística, mientras los isleños se preparan para afrontar la Navidad. En el ondo, Noviembre incita a una escapada de fin de semana, ya sea para desconectar, cambiar el chip, descansar o, simplemente, variar de hábitat por unos días. Por eso les proponemos cinco escenarios perfectos para pasar unas jornadas fuera de casa sin abandonar Mallorca. Deià, Lloseta, Pollença, Portocolom y Palma son los cinco destinos que les sugerimos, y la Residencia, Cas Comte, Son Brull, Hostal Portocolom y Convent de la Missió, los cinco hoteles en los que alojarse. Cada uno destaca por algo. Sólo hay que escoger la opción que mejor se adapte a sus necesidades o gustos y disfrutar de ella.
Deià se ajusta a la perfección a la idea de cómo debe ser una localidad de la Serra de Tramuntana. Sus habitantes han aprendido a convivir con la armonía de las montañas a la vez que disfrutan de un baño en alguna de las calas cercanas. Noviembre no es un mes para nadar, pero sí para dar largos paseos, y eso es algo que Deià brinda a través de variadas rutas de trekking, algunas para expertos caminantes y otras para principiantes. Precisamente, el hotel La Residencia ofrece a sus clientes la posibilidad de hacer excursiones por la zona, unas excursiones que pueden ser guiadas o por libre. Además, para los más osados, también propone otro tipo de visita: aérea. Aquellos que lo soliciten, pueden contratar una avioneta que les mostrará la isla desde una óptica poco conocida.
Si quieren combinar el andar con el relax, La Residencia les ofrece un servicio de spa que con cuenta con una piscina interior, jacuzzi, sauna, sala de vapor, gimnasio y seis salas de tratamiento, cuatro de las cuales disponen de área de masaje exterior. Y si, además, quieren disfrutar de la noche, en el municipio de la Tramuntana encontrarán bares como Sa Fonda, en los que probablemente les sorprenderán con algún concierto. Si optan por esta opción, La Residencia ofrece del 1 de noviembre al 21 de dicimebre una oferta para residentes en Balears que incluye una noche en habitación doble, almuerzo y una comida en El Olivo, el restaurante de, hotel, por 150 euros por persona.
La música es otro de los motivos por los que escaparse un fin de semana sin abandonar Mallorca, Lloseta es el destino. El Teatre de Lloseta decidió apostar desde su inauguración por una programación dedicada a la música alternativa que se mezcla con un teatro alejado de lo comercial. En noviembre, sus dos propuestas más fuertes son los conciertos de Lagartija Nick y Tulsa, que se celebrarán el 9 y el 30 de noviembre, respectivamente. Los primeros, con quince años de carrera a sus espaldas, presentarán El shock de Leia, mientras que la segunda, alter ego de Miren Iza, dará a conocer los temas de Sólo me has rozado, su álbum de debut.
Una vez finalizadas las actuaciones, el Petit Hotel & Spa Cas Comte les espera para terminar la jornada de una forma relajada. El establecimiento está ubicado en una casa señorial reformada del siglo XVIII. En aquella época, formaba parte del Palacio de Ayamans. Dispone de ocho habitaciones, por lo que la tranquillidad está asegurada. Los precios, idénticos todo el año, van desde los 140 euros por habitación y día que cuesta la suite hasta los 120 euros que vale una habitación doble.
El Hotel Son Brull comparte con Cas Comte época, puesto que está situado en un convento del siglo XVIII. Su origen, sin embargo, se remonta hasta el siglo XII. A lo largo de los siglos, ha tenido usos diferentes, naciendo como alquería, transformándose en la residencia de la familia Desbrull y, más adelante, en convento. En la actualidad, tiene 24 habitaciones y una colección de arte con presencia de autores mallorquines actuales y consagrados a nivel internacional como Pep Llambías o Guillem Nadal, entre otros. Esta oferta artística se complementa con la propia de Pollença, que ofrece al visitante la posibilidad de contemplar las propuestas expositivas de las galerías Maior y Bennàssar o la del Museu de Pollença.
El museo, ubicado en el convento de Santo Domingo de la localidad, tiene una colección que recoge desde las últimas tendencias, todo obras procedentes del Certamen Internacional d'Arts Plàstiques, hasta piezas góticas.
Si se prefiere combinar las exposiciones con otras actividades más dinámicas, el hotel brinda al visitante alternativas que van desde excursiones hasta catas de vino, clases de cocina o un poco de espeleología. Si se prefiere algo más calmado, el huésped puede relajarse en el spa del centro, que basa sus tratamientos en productos locales como el aceite, la sal marina, el romero o la leche de almendra. Los precios oscilan entre los 247 euros y los 763 euros por habitación y día. Hay paquetes especiales que incluyen tratamientos en el balneario o acceso al golf de Alcanada.
La cuarta propuesta comparte con la anterior el mar: Portocolom. El puerto de Felanitx aún conserva el encanto de otros tiempos. Poco explotada turísticamente, la zona combina la tranquilidad de un muelle repleto de llauts con una buena oferta gastronómica basada en el pescado fresco de la tierra. El Hostal Portocolom reúne todas estas características. Situado justo enfrente del puerto, la austeridad de sus habitaciones combina con un restaurante a la carta situado en primera línea del puerto que incluye una tienda de vinos.
Por último, para aquellos que prefieran no abandonar Palma, el Convent de la Missió es una de las múltiples opciones que ofrece la capital. Situado en el casco antiguo, en el siglo XVII estaba dedicado a la formación de padres misioneros. Totalmente reformado, el hotel apuesta, además de por un restaurante centrado en la cocina creativa, el hotel apuesta decididamente por el arte a través de Art Gallery, una galería emplazada en el antiguo refectorio del convento que alberga exposiciones de autores emergentes. Las tarifas van desde los 225 euros hasta los 340 euros por habitación y día. Por último, para aquellos que prefieran no abandonar Palma, el Convent de la Missió es una de las múltiples opciones que ofrece la capital. Situado en el casco antiguo, en el siglo XVII estaba dedicado a la formación de padres misioneros. Totalmente reformado, el hotel apuesta, además de por un restaurante centrado en la cocina creativa, el hotel apuesta decididamente por el arte a través de Art Gallery, una galería emplazada en el antiguo refectorio del convento que alberga exposiciones de autores emergentes. Las tarifas van desde los 225 euros hasta los 340 euros por habitación y día.
De esta manera, si se apuesta por permanecer en Ciutat, el huésped podrá relajarse mientras disfruta de la oferta cultural y de ocio de Palma, además de la gastronómica. Teatro, música, conferencias, exposiciones o arte pueden, así, mezclarse con una jornada de caminatas por el casco antiguo o por el Paseo Marítimo. Una última propuesta para exprimir al máximo el otoño antes de que el invierno llegue a Mallorca.